lunes, 15 de junio de 2009

DISIDENTES, y disidentes

.

 

Soy feo, gordo y calvo. Y mi palabra, las más de las veces, es malcarada, corpulenta y sin pelos. Sé perfectamente que por la vida no se puede andar así, ni tampoco a pecho descubierto, pero las circunstancias y mi propia decisión han remarcado el camino. No gusto a mucha gente (los más) porque suelo llamar por su nombre a cosas y personas, convirtiéndome muchas veces en la lengua de otras bocas que en petit comité manifiestan lo mismo que yo, pero por la práctica del “no es conveniente” me dejan solo ante la multitud e incluso se apartan cuando me excedo. Pero antes de que ellos se hagan a un lado, se mantengan a distancia, ofrezcan cuando más una veladísima sonrisa o cierren la cuestión con un comentario resignado, ya me han dicho lo mismo exactamente que después, de manera personal y nunca colectiva ni implicativa, digo yo en público. De qué vale entonces que se hagan campañas de “Yo NO coopero con la dictadura”, muy tardías, sugeridas a unas personas confusas, más que agobiadas y demasiado cansadas, que en la Isla de Cuba e islas y cayos adyacentes no saben qué hacer con sus vidas salvo renquear en lo más elemental. Recuerdo las exhortaciones (“orientaciones”, al fin y al cabo) de aquel Radio Swann de los años 60 que invitaba a cometer sabotajes, mientras sus instigadores vivían a miles de kilómetros de los objetivos a la espera de llevarse toda la gloria una vez fusilado el saboteador. Por suerte la cordura de los mayores en la morada que habitábamos determinó que aquellas recomendaciones no eran propias para el oído de un infante y Radio Swann pronto desapareció del dial matinal. Por entonces, muchas voces de aquellas tenían alguna conexión disimulada con el ancien regime, otras pertenecían a los visionarios que habían perdido su visión , o doblemente la habían perdido y recuperado y viceversa antes y después, después y antes.

No soy periodista, ni dependiente ni independiente, ni siquiera pendiente. De modo que no manejo los resabios y los retruécanos periodísticos, pero me doy cuenta cuando se llena una columna o media plana utilizando el arte del significado vano. Forma parte del marketing del comprometido ser audaz esquivo del compromiso verdadero. Esto no sucedía cuando la gente escribía para Granma, Juventud Rebelde o el periódico Adelante: había que ser lo más claro posible cuando se trataba de atacar el imperialismo o cualquier otra cosa que no fuera la Revolución, que era inatacable.

Esta mañana, en su columna de El Mundo nada más torcer la primera plana, Raúl Rivero nos muestra teorías, trucos y cavilaciones en las artes de cazar palomas torcaces, o silvestres.  Como en un bojeo previo leí el nombre de Hilda Molina en negrita, pensé que el rastro de las palomas conduciría a esta señora que en realidad no me parece que comparta la indefensión de esas otras aladas señoritas de la pangola. Pero me equivocaba, Rivero prefiere gente incluso más alta que La Doctora, y se entretiene y se enreda con la Kirschner y otros jefes de estado y políticos que no prestan atención a los presos políticos cubanos, y hasta nombra a Carlos Lage y Felipe Pérez Roque (¿como posibles potenciales disidentes?), pero sobre Hilda Molina, la liberada, pasa por encima sabiendo que pasaba. No es que merezca mucha más atención, según mi opinión, pero da la casualidad que en la misma página, en una sección que se llama Vox Populi, aparece la imagen de esta señora (nada recuerda a una paloma) encima de un titular que dice “La disidente pudo por fin salir de Cuba”. Qué bueno, o cuán indiferente me deja el vuelo de la torcasa. Porque entre tanto plumerío (que me da alergia), me pregunto ¿es la compañera Molina una disidente, una luchadora por los derechos humanos, reivindicaba aunque fuera los derechos del paciente? ¿Cuánto tardará en escribir el libro que la aúpe al olimpo de los luchadores contra la barbarie castrista y el asno de Birán, del que era amigo? No dudo que sus opiniones tengan cierto interés mediático, pero cuánto papel gastarán esas editoriales en editar los libros que yo no puedo publicar porque no tengo dinero pero sí dignidad para que salgan en blanco y negro los malditos versos que escribo, con los que continúa pasando exactamente lo mismo que pasaba en el horrible comunismo censor y castrante que otros muchos utilizaban en beneficio propio y no merecido por talento sino por otros atributos y servidumbres a los que la nueva disidente Hilda Molina no es ajena.

© 2009 David Lago González

3 comentarios:

Carmen Rivero dijo...

Hola David, muy fuerte todo lo que has dicho. Me quedo con la primera parte y te invito a ir por casa a tomar un café, oir música y reírte una rato.
Un abrazo

chiquitacubana dijo...

Pues usted cuando dice, David Lago, dice claro y fuerte, y tengo que confesarle que estoy completamente de acuerdo con ese escrito.

Como me agobian los carteles mediaticos y las postalitas de navidad, aunque lleguen en el verano.

Eso si, periodista fui, periodista me estropeo , y el lector siente cuando le "parainsultan" la cronica.

Un abrazo

Esperanza E. Serrano dijo...

Hola David,
Otro saludo y ya van dos en el mismo día. Me parece que me estoy enamorando de su forma de decir las cosas por su nombre y sin retórica.
Loca estoy por leer sus " maltidos versos" quien sabe si sean menos malditos que los míos, los pobrecitos míos sólo han visto la luz pública en mis blogs y en los de algun amigo. En Cuba, ni soñarlo, no formaba parte de la élite, ni me interesaba serlo.
Por lo menos tenemos algo en común. Nacimos en 1950, somos de la generación que yo le llamo perdida. Porque nos perdimos lo mejor de nosotros mismos con tanta bulla y tanto tropelajale a nuestro alrededor que nos robaron los mejores años de nuestra adolescencia y de nuestra juventud. Generación perdida porque la mayoría de nosotros no encajó en el nuevo sistema de valores impuestos que nos arrebataron los sueños y las esperanzas dejándonos confundidos al iniciar el viaje de la vida en un pais que se tornó absurdo de la noche a la mañana.
Generación perdida para el país porque muchos talentos (no me incluyo porque no me considero talentosa) emigraron y el pais se perdió lo mejor de esos seres humanos los cuales muchos siguieron perdidos en si mismos y para el mundo..
Bueno esto es un saludo y no una disertación.
Digame donde puedo leer sus benditos versos. Si tiene tiempo y lo desea pase por http://www.anhelos-y-esperanzas.com y deje un mensajito para decirme dónde se esconden.
Esperanza E Serrano.